11.000 sensores instalados para combatir la ineficiencia operativa, reduciendo viajes en rutas y contenedores desbordados mediante Inteligencia urbana.
La ciudad de Madrid (3,4 millones de habitantes y más de 25.000 contenedores de papel y cartón) enfrentaba un problema creciente de contenedores desbordados y servicios de recolección poco alineados con la realidad de generación de residuos.
Los contratos de recolección estaban fijados por licitación y por varios años, con rutas y frecuencias estáticas, mientras que los volúmenes de residuos crecían de forma impredecible.
En solo 3 meses de despliegue, los datos mostraron que casi el 75% de los servicios de recolección se hacían en el momento incorrecto (demasiado tarde o demasiado pronto).
Gracias a los sensores inteligentes y la analítica en tiempo real (rutas dinámicas), el Ayuntamiento hoy puede: